martes, 25 de febrero de 2014

TARDARE






Tardaré en hablar contigo nuevamente
como tarda la luna en llenarse de luna
y alcanzar la madurez de sí misma.
Te regalé la última cosecha
de mi pan caliente,
horneado de ternura
para que masticaras
mi sangre recién hecha.
Interpreta el silencio, la distancia
como esa palabra que no sabré decirte
porque fue tan verdad
que sólo se pronuncia con el corazón en llamas,
con la voz ardiendo,
con un mar incendiado.
Tardaré en hablar contigo nuevamente,
en entregarte la desnudez de esta mañana
cuando toqué tu alma
a cambio de la piel de tu silencio.
Tengo miedo a  quemarte los ojos
con los rayos que se clavan en un monte
y desembocan en un bosque arrasado de cenizas.
Pero no sé tardar para hablar contiguo nuevamente
porque el corazón fabrica la palabra,
las entrañas empujan la palabra
y tengo que parirla
y acostarla en tus brazos
para que tú la limpies,
para que tú la beses,
para que tú le des el pecho que alimenta.
Necesito decirte a cada instante
todo lo que te dije esta mañana,
desnudarme ante ti
porque sólo desnudo

es palabra limpia la palabra.

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