viernes, 22 de noviembre de 2013

TE NOMBRO




No pregunto tu nombre.
No pronuncio la sílabas que encierran
la totalidad que eres,
ese ramo de ternura que adivino
cuando se acuesta la luna en tus pestañas.
No sé si eres nombre
o costumbre guardada
donde es gozo la alegría
y la vida se hace dignidad
porque nace más allá  del mar.
No sé si preguntar tu nombre
o esperar a que amaine la distancia
y encontrarte en la esquina de los vientos
como una luna estrenada en primavera.
No pregunto tu nombre.
Me lo dijo una tarde
el beso que olvidaste
en la hierba del río.
Hice desde entonces
amistad con el agua
y hablamos de tu cuerpo,
de la huella que perdura
en los márgenes del viento.
No pregunto tu nombre.
Te llamas como te llamo cada noche
cuando te invoco en mi almohada
y acudes a mis sábanas
seminales de estrellas goteadas.
Te nombro como se nombra el silencio,
desnudando tu cuerpo
de la rutina del tiempo.
 Soy grito que te busca
y retumba en tu vientre
y me adentro en la boca

como una lengua de fuego.

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