sábado, 3 de agosto de 2013

DESGUACE



Ni Francia, ni Portugal, ni Mediterráneo. España ya no limita con nadie. Ni siquiera consigo misma. España no existe. Es un conjunto de piezas sueltas, expuestas en una anaquelería para que los demás elijan la que más le convenga como repuesto barato de su egoísmo. Somos un desguace. Rajoy prometió plantarle cara a Europa, al FMI y a todo el que pretendiera exigir que viviéramos por debajo de nuestras posibilidades. Rajoy es el producto onanístico de Aznar y Aznar tachó de pedigüeño a Felipe González cuando se empeñó en modernizar al país y lo dotó de autopistas, de trenes orgullosos de velocidad, de servicios que hacían más cómoda la vida ciudadana. Aznar despreció la historia y Rajoy quiso despreciar al presente. La historia descuartizó a Aznar en Irak y el presente ha humillado a Rajoy hasta envolverlo en papel denigrante de periódico y permitirse humillarlo con un desprestigio internacional.

Este gobierno y el partido político que lo sustenta siempre han afeado el nacionalismo catalán, gallego o vasco para afirmarse en su propio patriotismo, glorioso de movimiento nacional, de bandera roja, gualda y roja, de Cid Campeador, de Colón poniendo el pie en las américas o de Santiago y cierra España. Y arrodillado ante el Sagrado Corazón en vos confío, ha llevado la cruz del cristianismo en la sangre como raíz insustituible de nuestra historia. España o es cristiana o no es España, dice el Cardenal Cañizares. Y Aznar, ese ombligo gigante de sí mismo, proclama las raíces cristianas de la patria como la tierra sin la cual no floreceremos en el futuro.

Revestido con esta indumentaria de pasado, de cruzado anti sarraceno, Rajoy pensó que iba a ser respetado por el mundo. Y prometió mejorar la sanidad, y las becas y las pensiones. Crear millones de puestos de trabajo, contemplar impasible el ademán cómo los bancos y cajas se reestructuraban a sí mismos con los restos dejados por unos directivos delincuentes. Ni un euro para esos pozos sin fondo deshuesados por quienes de manera fraudulenta los ha vaciado de contenido crematístico. No como ustedes, le decía Rajoy a Rubalcaba en el debate preelectoral televisado. Y bajaremos los impuestos, y pagará más quien más tiene, y mimaremos al funcionariado a los que han recortado el sueldo, y a los viejos les subiremos las pensiones porque han de disfrutar de lo que ellos mismo ahorraron para cuando la cachaba, el ventolín, el termalgín.

El gobierno y el partido que lo mantiene despertaron al día siguiente de su mayoría absoluta. No habían tenido acceso a la prima de riesgo, a las dentelladas de los mercados, a las ambiciones del FMI, a los destrozos de los bancos y cajas. Rajoy arregló los desperfectos veniales antes de irse a un partido de fútbol, cenó jamón y langosta en el avión, elevó a la roja a los altares y proclamó que él había presionado a todos sin permitir que nadie le presionara a él. No sabían en qué país vivían. Y de repente se les vino encima la herencia recibida. Zapatero, Zapatero, Zapatero…Psoe, psoe, psoe. Y por culpa de esa herencia había que volcar las sacas del dinero en los bancos, y suprimir derechos laborales adquiridos a base de sangre derramada, y amputar la sanidad para convertir el dolor en negocio, y suplicar con sordina a los viejos que se murieran pronto, y que no se emancipara la mujer porque engordaba las listas del paro, y suprimir educación e investigación, acelerar los desahucios, adecuar los puentes y los cajeros para que duermieran en ellos los vomitados por la vida, y empujar a los ricos para que lo fueran más, y permitir que el patrón desfogue una  noche sin orgasmo con un despido libre, y amputar convenios colectivos que preservaban derechos, y animar los ERES sin injerencias judiciales, y rebajar los salarios para que en lugar de trabajadores sean esclavos, y….

Y cuando dentro de un tiempo venga otro gobierno, el que sea, qué herencia se va a encontrar?  Podrá reconstruir estos trozos oxidados de intemperie, este puzle de vergüenza, esta cacharrería de miseria?  Le será posible volver a conseguir que seamos un país? Regresaremos de nuestra categoría de camareros, limpiabotas, barrenderos de Europa para ser lo que éramos antes de esta estafa que algunos llaman crisis? Será capaz de revertir las prioridades e implantar una jerarquía de valores donde el esclavo sea nuevamente ciudadano? 

Uno pide que le tapen los ojos para no ver el cadáver, como quería Lorca para no enfrentarse con la muerte elegante de Ignacio Sánchez Mejías.



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