martes, 18 de junio de 2013

NOVIEMBRE




En noviembre se ensanchan los hombros de los montes.
Subirán los ríos a sus cumbres
para sostener lunas apócrifas,
luces de cuando el mundo
se engendraba a sí mismo,
cuando tu carne y la mía
eran intuición oscura
entre la hierba anónima.
Por eso se ensanchan los hombros de los montes
y se hacen elásticas las clavículas del viento.
Hay que aguantar el peso
del cuerpo sobre el cuerpo
cuando el amor habita
el centro de las ingles.
En noviembre se ensanchan los hombros de los montes
Para alojar el agua seminal,
agua testicular
que brota de ese sol
disfuncionalmente erecto
olvidado del ritmo
de los cuerpos ardientes.
En noviembre seremos lo que nunca hemos sido:
Esqueletos sin nombre
con la muerte asombrada
recuerdo de una carne
construida de besos
de labios en los labios.


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